jueves, abril 16

50 años tras la muerte de Franco

Las mentiras del franquismo que quieren hacernos creer

Que la guerra no se pudo evitar, que hubo un empate a muertos en la Guerra Civil, que Franco impulsó el milagro económico en España, que su mandato como caudillo durante cuarenta años no fue violento, que el dictador no se lucró personalmente durante los largos años en los que ostentó el poder de manera autocrática.

En la narrativa de estas mentiras se explica la guerra civil como la conclusión lógica e inevitable de los males de la República, aunque lo cierto es que el primer intento de golpe de Estado al que se enfrentó el régimen democrático instaurado el 14 de abril de 1931 tuvo lugar el 10 de agosto de 1932, protagonizado por el general Sanjurjo. La primera conspiración militar contra la Segunda República cuando apenas se había desarrollado.

Cuando se dice que hubo el mismo número de muertos en ambas zonas es mentira, la historia certifica que el balance de víctimas fue tres veces mayor para la República que en las zonas en manos de los sublevados.

Que Franco no era fascista es otro de los mitos que él mismo se encargó de hacer creer a la sociedad, el dictador adoptó las formas de los fascismos europeos y cuando la cosa se puso mal para el eje nazi-fascista en la Segunda Guerra Mundial buscó adecuarse al nuevo aire que soplaba en Europa, pero no dejó de ser un régimen autoritario, con un partido único, un Estado sin división de poderes, con un caudillo todopoderoso y una brutal represión contra cualquier forma de resistencia.

Franco tampoco fue el trabajador incansable del que muchas veces se habla, a partir de la década de los 50 casi solo se dedica a la caza, la pesca y al ocio más lujoso. Las cacerías eran el entorno ideal para que los empresarios y terratenientes de la época se codearan con el poder al que intentaban, y en muchísimas ocasiones consiguieron corromper.

Otra mentira que se escucha es la de que Franco no robó, pero el dictador favoreció a su cúpula para facilitarles chanchullos en el mercado negro durante los años del racionamiento, en los negocios turbios de compra y venta de licencias de exportación e importación durante el periodo de la autarquía, así como en la apropiación de donaciones de bienes de particulares realizadas al régimen como impuesto de guerra. Y por supuesto dejó todo atado y bien atado para que su familia y adeptos no tuvieran problemas económicos una vez fallecido.

También se nos quiere hacer creer de la extraordinaria paz que llegó cuando el caudillo ganó la Guerra. Otra falsedad más. Fue un régimen instaurado mediante el uso de la violencia, que destruyó el tejido político, social y sindical de España, que encarceló y fusiló a decenas de miles de personas en la posguerra y que ejerció una terrible represión que tuvo como fin esconder las ganas de libertad de parte de una sociedad que vivió casi cuatro décadas bajo el yugo franquista y que vio cómo esos fusilamientos llegaron hasta septiembre de 1975.

Alfonso Armenteros, exconcejal del PSOE de Pilar de la Horadada

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