No es inteligente anunciar el recorte de derechos, Feijóo ya lo ha hecho al calificar de “cáncer” el aumento de bajas médicas y afirmar que los trabajadores pueden cogerse la baja sin motivo y cobrar todo el sueldo, lo que es falso
Todo pasa tan rápido, es tanto el ruido, que casi nadie lo recuerda. Pero es el mismo Feijóo que hace tres años, en plena campaña del 23-J, canceló su agenda por una lumbalgia sin renunciar a un solo céntimo de sus varios salarios, el que dice ahora que si eres tú quien cae enfermo no tienes derecho a recibir tu sueldo por no acudir a trabajar. Y para reírse de todos nosotros, lo dice, además, unas horas antes de irse a celebrar los Sanfermines durante un día laboral.
La propuesta está sobre la mesa, con la connivencia, como viene siendo costumbre, de la patronal y de los empresarios. Si la coalición PP-Vox llega a La Moncloa, será una de las líneas de la contrarreforma laboral que prepara la derecha. Pero el anuncio va más allá, se hará “con o sin consenso” con los sindicatos. Es solo un aviso de lo que nos espera si llegan al gobierno: menos derechos, peores condiciones laborales y ningún tipo de diálogo. Vuelve el “ordeno y mando”.
Pero el error de Feijóo va mucho más allá. «Es un cáncer que nos cuesta 30.000 millones al año», afirmó Feijóo en su intervención ante los empresarios vascos. De entre todas las palabras que hay en el diccionario, el líder del PP, al escoger “cáncer” para definir a las incapacidades temporales deja a la vista de todos su falta de escrúpulos y su falta de empatía para con la clase trabajadora y con las personas enfermas. Es una prueba más de hasta qué punto no está preparado para tomar las riendas de nuestro país. No vieron el cáncer en los cribados en Andalucía, pero sí lo ven en las bajas laborales.
Y aún va todavía más allá del desafortunado uso de la palabra “cáncer”. Feijóo habla de absentismo para cualquier tipo de ausencia en el puesto de trabajo, pero el absentismo es muy distinto a la baja laboral. El primero se produce cuando la ausencia es injustificada o voluntaria, la incapacidad temporal no es voluntaria y está justificada por prescripción médica. Al equiparar ambas situaciones se intenta criminalizar las bajas temporales, en un ataque a los trabajadores, y menoscabar el derecho a no acudir a tu puesto cuando estés enfermo.
Esa derecha que encabeza Feijoó, en la que manda Ayuso y que en Pilar de la Horadada representa José María Pérez Sánchez está acusando a los trabajadores de estar engañando a sus empresas. La realidad es mucho más compleja que la brocha gorda de un político al que el puesto le viene muy grande. En España, han crecido las bajas laborales, y es normal, porque hemos pasado de 19 a 22,3 millones de empleados. También porque aún continúan los efectos de la pandemia y porque se ha tomado conciencia, entre otras cuestiones, de la importancia que debe tener la salud mental.
En el Partido Popular se han dado cuenta del error cometido al adelantar lo que tienen pensado hacerle a la clase trabajadora, e intentan matizar las declaraciones de su candidato. Pero es tarde, el problema no es que no se le haya entendido, su problema es que se le ha entendido muy bien. No es la primera vez que enseñan la patita sobre cómo va a legislar en materia laboral. Han votado en contra de las subidas del SMI, se han opuesto a reducir las horas de trabajo, se valieron de dos tránsfugas para intentar boicotear la reforma laboral, han propuesto abaratar el despido, creen que las vacaciones están sobrevaloradas y ahora arremeten contra las bajas laborales.
Además, lo que dijo Feijoó es falso: «Si la Administración Pública considera que un ciudadano puede darse de baja y no ir a trabajar sin justificación, y sigue teniendo el mismo sueldo y las mismas prestaciones, pues entonces pasa lo que ocurre». Pero en España, las bajas laborales por enfermedad común siempre las autoriza un médico y la prestación por enfermedad es menor, en cualquier caso, al salario del trabajador. Una generalización sin ningún tipo de sustento. Para una vez que a la derecha se le escapa una verdad, también lo hacen sobre una mentira.
