La Generalitat, Ribera Salud y la Clínica Benidorm
Hace unas semanas padecí un problema de salud en mi espalda. Un pinzamiento en alguna vértebra lumbar me provocó un serio dolor en el nervio ciático. La consulta con mi médico de cabecera así lo diagnosticó y me derivó a hacer una resonancia magnética para conocer el estado de esa parte de mi columna. Con sinceridad me dijo que no podía solicitarla como urgente, así que tuviera paciencia pues el retraso en esas pruebas era muy elevado. Así que después de unos días de medicación recetada, unas sesiones privadas de fisioterapia y ejercicios en casa mi espalda ha mejorado.
A qué viene esta historia?, os estaréis preguntando, ya que no es ninguna cosa extraordinaria, al contrario, es lo habitual en nuestro sistema sanitario. Pues lo extraordinario, es que hace unos días recibo una llamada telefónica citándome para hacerme la resonancia en domingo, por la tarde y en una clínica privada de Alicante ciudad. El centro se llama “ISCANNER”, me abre la curiosidad a averiguar algo sobre ese centro y ahí es dónde viene la sorpresa…
Pertenece al grupo empresarial “HBC Hospitales” (Hospital Clínica Benidorm) y tal como reza en la web de dicha empresa es “el grupo sanitario privado líder en la Costa Blanca, cuenta con dos hospitales, tres centros médicos, dos centros de diagnóstico por imagen y más de 500 empleados…”, lo que me lleva a la conclusión de que se me deriva a la sanidad privada a hacerme la prueba. No es de extrañar pues es así la manera de gestionar nuestra sanidad por parte de los gobiernos del PP, por parte de la derecha de este país.
Pero al profundizar algo más, resulta que dicho grupo es dirigido por el hermano del actual conseller de Sanidad del Gobierno valenciano Marciano Gómez y me pregunto: ¿es compatible ser cargo público, ser conseller de Sanidad con su hermano, director del segundo grupo privado que más factura a la Generalitat Valenciana y con una cuñada, gerente de la empresa privada que gestiona el único hospital privatizado?
Hay incompatibilidades legales, morales y éticas… y después está lo de Marciano Gómez como conseller de Sanidad de la Generalitat Valenciana. Su hermano y su cuñada han convertido la privatización sanitaria en un asunto de familia. El conseller prorrogó la concesión y evitó la recuperación para la gestión pública al último de los hospitales privatizados, el del Vinalopó, del que –casualidad-, su cuñada es directora gerente, mientras Ribera Salud, la empresa que lo explota, adquiría por 120 millones de euros la Clínica Benidorm, que dirige su hermano. Este asunto de familia, levanta, como es lógico, algo más que suspicacias.
Los socialistas valencianos llevamos a la Fiscalía el conflicto de intereses y se denunció a Gómez y sus familiares por siete presuntos delitos. Se denunciaban entre otros asuntos los cálculos del coste que la Generalitat debía pagar a Ribera Salud y las presuntas malas prácticas en el hospital gestionado por la empresa, con la reutilización de catéteres de un solo uso. Pero hay que hablar también sobre la actuación de la consellería con la Clínica Benidorm. Entre 2024 y 2025, tal como ha publicado la prensa, el conseller de Sanidad regó con 25 millones al grupo privado dirigido por su hermano antes de comprarlo Ribera Salud. Veinte de esos millones corresponden a servicios no concertados y los otros cinco al denominado plan de choque contra las listas de espera.
La información revela que las tres empresas del grupo dirigidas por Juan David Gómez fueron las que más dinero recibieron de todos los grupos sanitarios privados por esos conceptos. El reparto del pastel de las derivaciones de la sanidad pública valenciana a la privada es de 270 millones de euros, que se reparten entre ocho grandes grupos empresariales. (Vithas ingresó más de 46 millones, 25 millones el Hospital Clínica Benidorm del hermano del conseller, 23 Quirón Salud, 18 millones el grupo Imed o más de 10 millones Ribera Salud, la empresa de la cuñada).
La política sanitaria de la derecha propicia el negocio de la empresa privada a costa de la sanidad pública como cuando pusieron en marcha las concesiones de hospitales y áreas de salud con Eduardo Zaplana de presidente y donde ya estaba Marciano Gómez; como en la actualidad, mediante las derivaciones de servicios tras los rescates iniciados por el gobierno progresista del Pacto del Botánico. Con todos estos datos, es imposible ignorar el inmoral revoltijo de intereses familiares que envuelve a Marciano Gómez, conseller nombrado por Carlos Mazón a quien ha mantenido Juan Francisco Pérez Llorca en el cargo.
Pero claro, así es la derecha en nuestro país y en nuestra comunidad. Después de 230 vidas perdidas por su incompetencia, que yo me tenga que desplazar a Alicante para hacerme una resonancia magnética puede parecer “peccata minuta”.
