domingo, mayo 31

¡¡Para gusto colores!!

El uso y abuso del color azul para confundir a la población

Los colores forman parte de nuestra vida diaria, en la publicidad e información en color, en la moda y los colores tendencia según las estaciones o como no, en la política. A lo largo del tiempo se han ido asociando ideas con colores que conforman la memoria colectiva histórica y cultural. Al relacionar los colores con personas, ideas o valores, formarán parte del patrimonio de la historia de un país y también de su política. Con el tiempo, los colores de los partidos ha orientado nuestra lectura del panorama político: rojo para un partido de izquierdas, azul para un partido de derechas. En España, estos son de hecho los colores asociados con el PSOE (rojo) y el PP (azul).

Los colores transmiten emociones, valores y mensajes. Por eso los partidos políticos y sus líderes utilizan con mucha intención los colores para ejercer influencia sobre la percepción pública y fortalecer sus mensajes. Camisetas reivindicativas, lazos, pulseras, chapas, pines, cortinas, moquetas, decorados, etc. son elementos que nos muestran de alguna manera la ideología política de quien los utiliza. Ya lo sé, no es una ciencia exacta, pero sí existe un patrón que marca la ideología política de nuestros representantes.

En 1985 los diseñadores valencianos Paco Bascuñán, Nacho Lavernia y Daniel Nebot del grupo La Nave, diseñaron la identidad gráfica de la Generalitat Valenciana. Desde su creación, la marca ha sido un símbolo de estabilidad y continuidad que ha resistido a diferentes gobiernos, ideologías y estilos de liderazgo. Una identidad que, a lo largo de más de 40 años, ha mantenido una coherencia intacta, respetando su color corporativo, el rojo, como señal inequívoca de institucionalidad y tradición.

La Generalitat Valenciana en una resolución de la Dirección General de Promoción Institucional, de 22 de diciembre de 2025 ha formalizado un cambio profundo en su identidad visual: el azul pasa a ser el color prioritario del logotipo y de todas las aplicaciones institucionales y reabre el debate sobre la neutralidad de los símbolos públicos. Si esta tendencia se consolida, podríamos ver como futuros gobiernos adaptan la identidad a sus colores y preferencias ideológicas, debilitando la neutralidad institucional.

El proceso se inicia durante la presidencia de Carlos Mazón y se culmina ahora con Juanfran Pérez Llorca, ambos dirigentes del PP, que ejecutan una transformación que ningún presidente anterior (ni tan siquiera de su propio partido) había considerado necesaria y que plantea una cuestión de fondo: el uso de los símbolos institucionales como herramientas de identificación política. Convertir en azul la comunicación de la Generalitat no es un gesto neutro es una forma de marcar visualmente el poder y de diluir la frontera y por tanto confundir al ciudadano entre la institución y el partido.

Y a eso nos tiene acostumbrados también el PP y el alcalde José María Pérez en nuestro pueblo. Desde el primer día de gobierno y no se trata de un hecho aislado ya vimos como el azul invadía los balcones, las pancartas, los carteles, las placas con los nombres de las calles, el material promocional repartido en fiestas, los elementos de campañas municipales, la iluminación de la nueva Casa de Cultura o la estética utilizada en actos institucionales, las cortinas, los decorados, las moquetas, las redes sociales municipales, etc. No es cuestión de gusto, es política. y se hace con el dinero de todos y todas.

Todo el color rojo que antes se utilizaba se ha desechado de cualquier simbología en el gobierno del partido popular. La intención de confundir a través del color azul la identidad de los mensajes institucionales con la identidad de la imagen del PP responde a una estrategia además de peligrosa es poco democrática, su pretensión no es otra que los ciudadanos inconscientemente vean el azul como el color del ayuntamiento cuando todos sabemos que nuestra institución municipal tiene como colores representativos tanto en su escudo como bandera el rojo y el verde.

Esta situación refleja un uso sectario del Ayuntamiento y un despilfarro de recursos públicos. La imagen institucional debe representar a todo el pueblo, no a un partido.

Así que para gustos colores, pero para nuestro pueblo, el rojo y el verde, que se aprobaron democráticamente, por unanimidad y que son los que nos representan a todas y todos, pilareñas y pilareños.

Alfonso Armenteros, exconcejal del PSOE de Pilar de la Horadada

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