El Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, aprobado en el Consejo de Ministros el pasado viernes, moviliza más de 5.000 millones de euros con 80 medidas para ayudar a 20 millones de hogares y a 3 millones de empresas
Tener al frente a un Gobierno con las ideas claras es un auténtico privilegio. Gracias a ello, la capacidad de liderar, de dirigir el rumbo de un país y de dar respuestas eficaces a cada problema, a cada crisis, es enorme. Nos da ventaja y nos sitúa en la mejor posición de salida. Como señaló este viernes el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, «España está mejor preparada que casi ningún otro país de nuestro entorno».
Durante estos últimos ocho años, el Gobierno liderado por los socialistas ha demostrado que sus medidas funcionan y que el mensaje que la derecha trasladaba a la sociedad -que había que elegir entre tener trabajo o tener derechos, entre la economía o la salud- es una mentira más. El Gobierno de Pedro Sánchez está demostrando que existe otra manera de hacer las cosas: salir de las crisis con más derechos, con más empleo, reforzando nuestro Estado de bienestar y protegiendo a la mayoría social. Es compatible avanzar y revalorizar las pensiones. También lo es modernizar un país y subir los salarios. Y, sobre todo, transformar con más dignidad.
Es un orgullo como partido y como país ver que las acciones del Gobierno de la gente tienen un impacto real en la vida de las personas. Hemos atravesado graves crisis, y lo hemos hecho con solidaridad, con humanidad y con corazón. Solo tenemos que lamentar el tener que hacerlo sin la derecha, por su falta de sentido de Estado y responsabilidad. Y lo seguimos haciendo hoy, movilizando todos los recursos necesarios para proteger a la ciudadanía, a las pymes, al campo y a la industria, «poniendo los intereses de la gente siempre por delante».
El plan aprobado este viernes por el Gobierno para dar respuesta a la crisis provocada por la guerra de Irán no es una declaración de intenciones: es una batería concreta de medidas para proteger a la mayoría social. Incluye una bajada drástica de la fiscalidad energética, con una reducción de hasta el 60% en los impuestos de la electricidad y la rebaja del IVA del 21% al 10%. También contempla una reducción de hasta 30 céntimos por litro en el precio de los carburantes, lo que supondrá un ahorro medio de unos 20 euros por depósito y desde este domingo se nota en las gasolineras de todo el país, también las de Pilar de la Horadada.
Además, se refuerza el escudo social: se amplían los descuentos del bono social eléctrico hasta finales de 2026, se refuerza el bono térmico y se mantiene la prohibición de cortar suministros esenciales a los hogares más vulnerables. El plan también protege el tejido productivo, con ayudas directas de 20 céntimos por litro para transportistas, agricultores, ganaderos y pescadores, así como apoyo a la compra de fertilizantes y una bonificación del 80% de los peajes eléctricos para la industria electrointensiva.
Y, frente a quienes pretenden hacer negocio de las crisis, el Gobierno actúa con firmeza: se refuerzan las capacidades de la CNMC para perseguir y sancionar a quienes intenten aprovechar esta situación para enriquecerse. Porque, como ha afirmado el presidente, «cada euro de este plan sale del esfuerzo de los españoles y volverá íntegro a ellos».
Esto no es nuevo. Los socialistas ya lo hemos hecho antes. Lo vimos con Felipe González, cuando España se modernizó y avanzó como nunca. Lo vimos con José Luis Rodríguez Zapatero, ampliando derechos y libertades. Y lo vemos hoy, con Pedro Sánchez, en un contexto mucho más complejo y exigente. Quizá nunca con tanta presión, con tanta incertidumbre y con tantos desafíos a la vez. Pero también con una certeza: este proyecto cuenta con el respaldo de la sociedad y con la fuerza de un partido que nunca ha dejado de estar del lado de la gente y que se preocupa de que nadie se quede atrás.
Hay muchas maneras de vivir, como decía la canción, y eso también depende de la política. Se puede vivir recortando derechos o ampliándolos. Se puede gestionar una crisis dejando a la gente atrás o protegiéndola. Los socialistas lo tenemos claro: apostamos por la justicia social, por la protección de la mayoría y por un futuro con más oportunidades.
No podemos permitir que el derecho internacional sea sustituido por la ley del más fuerte. Por eso, España vuelve a decir alto y claro “no a la guerra”, como lo hizo en el pasado y como lo hace hoy, a quienes protagonizan el conflicto bélico y quienes a los partidos que los apoyan desde nuestro país. Porque defender la paz es también defender el bienestar de nuestra ciudadanía. En los últimos años hemos demostrado que sabemos hacerlo. Que sabemos resistir, proteger y avanzar. Y que, frente al miedo, siempre elegimos seguridad y esperanza.
