La postura de los socialistas sobre Irán se resume en el “no a la guerra” que ya se pronunció hace 23 años y es coherente con nuestra historia reciente defendiendo en Irán lo mismo que en Gaza, Ucrania o Groenlandia
Los presupuestos de un país no son infinitos. Los Gobiernos están obligados decidir qué partidas incrementarán en detrimento de aquellas que se verán reducidas. Seleccionar dónde se depositan los esfuerzos económicos de una nación no es, por tanto, una mera cuestión económica, es la fotografía del presente de una sociedad y el boceto de su futuro más cercano.
En un contexto de creciente violencia internacional, el Gobierno de España liderado por los socialistas ha lanzado dos mensajes muy claros en las últimas semanas. El primero, la postura de nuestro país en los bombardeos sobre Irán se resume en el “no a la guerra” que ya se pronunció hace 23 años contra las falsas armas de destrucción masiva que justificaron la intervención militar en Irak. La postura de España es coherente con nuestra historia reciente. Defendemos en Irán lo mismo que en Gaza, Ucrania o Groenlandia.
El segundo, en forma de incremento presupuestario, concretamente el de las becas universitarias. El Consejo de Ministros ha dado luz verde a una convocatoria que alcanza los 2.559 millones de euros, consolidando la novena subida consecutiva desde 2018. Este incremento supone que en el siguiente ejercicio se realizará la mayor inversión en becas de nuestra historia. El total de beneficiarios asciende por primera vez al millón de estudiantes.
Esta decisión no es solo una cifra en los presupuestos: representa un modelo de país. Mientras el PSOE apuesta por invertir en educación, igualdad de oportunidades y movilidad social, la derecha apoya el aumento del gasto militar y en la agenda de Donald Trump, centrada en la confrontación y el rearme para una España supeditada a los intereses y dictados de fuerzas extranjeras.
UN MILLÓN DE BENEFICIARIOS
Para entender lo que supone el incremento en becas, es necesario aportar algo de contexto. La nueva convocatoria consolida un incremento del 83% respecto a 2018, cuando la inversión apenas alcanzaba los 1.399 millones de euros en el último presupuesto aprobado por el Gobierno del Partido Popular. Gracias a esta apuesta sostenida, el número de beneficiarios ha crecido de forma notable: de unos 780.000 estudiantes en 2017-2018 al entorno del millón en la actualidad.
IGUALDAD DE OPORTUNIDADES FRENTE A LOS RECORTES
El fortalecimiento del sistema público de becas es una de las políticas más claras del proyecto que el PSOE defiende: la educación como ascensor social y como herramienta para reducir desigualdades. Durante la última década, las políticas educativas del Gobierno progresista han buscado ampliar derechos, aumentar la inversión y adaptar las ayudas a la realidad de los estudiantes. Este enfoque contrasta con el modelo aplicado durante los años de austeridad, cuando se endurecieron los requisitos académicos y se redujeron programas de movilidad y apoyo al alumnado.
INVERTIR EN CONOCIMIENTO O EN LA GUERRA
Cuando la derecha reclaman destinar más fondos a la carrera armamentística, el Partido Socialista reafirma una prioridad clara: invertir en educación, ciencia y oportunidades para la juventud. Cada euro destinado a una beca significa abrir una puerta a un estudiante que, de otro modo, podría quedarse fuera del sistema educativo y sin futuro. Hay dos modelos de país. El que apuesta por más becas y más oportunidades. Y otro, el de la derecha, que prefiere dedicar los recursos públicos a la confrontación y el rearme.
El PSOE lo tiene claro: el futuro de España se construye en las aulas, no en los arsenales ni las trincheras.
