Cada 8 de marzo, las redes sociales y los espacios públicos se llenan de mensajes de «¡Feliz Día de la Mujer!». Empresas, medios de comunicación y hasta personas bien intencionadas reparten flores, dulces y frases bonitas llenas de buenas intenciones. Sin embargo, desde una perspectiva feminista, esta práctica no solo es equivocada, sino que banaliza el verdadero significado del Día Internacional de la Mujer.
Un día de lucha, no de celebración
El 8 de marzo no es un día para celebrar, sino para conmemorar y reivindicar. Su origen se remonta a la lucha de mujeres trabajadoras que exigían mejores condiciones laborales y derechos básicos. La fecha quedó marcada por hechos trágicos, como el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist en 1911, donde más de 100 mujeres murieron atrapadas por condiciones laborales inhumanas.
A lo largo de la historia, el movimiento feminista ha usado este día para reivindicar derechos, denunciar desigualdades y exigir derechos y justicia por la violencia de género. Convertirlo en una fecha de felicitaciones vacías es desconocer su significado y diluir su impacto político.
Las felicitaciones ocultan la desigualdad
Al felicitar a las mujeres el 8M, se refuerza la idea de que basta con reconocer su existencia, en lugar de cuestionar las estructuras patriarcales que perpetúan la discriminación. No necesitamos que nos feliciten por «ser mujeres», sino acciones concretas para cerrar brechas salariales, erradicar la violencia de género y garantizar nuestros derechos reproductivos.
Además, muchos de quienes felicitan este día, ignoran o minimizan la violencia y la desigualdad el resto del año. Empresas que reparten flores a sus empleadas pueden ser las mismas que pagan menos a las mujeres que a los hombres. Gobiernos que emiten mensajes conmemorativos pueden ser los mismos que desfinancian políticas de género. No se trata de gestos simbólicos, sino de cambios estructurales.
En lugar de felicitar, el 8 de marzo es un día para reflexionar y actuar. ¿Cómo podemos realmente honrar esta lucha?
Informándonos sobre la historia del feminismo y la realidad de las mujeres en distintas partes del mundo.
Apoyando a colectivos feministas y participando en movilizaciones.
Exigiendo políticas públicas que protejan a las mujeres y garanticen la igualdad de derechos.
Cuestionando el machismo cotidiano en nuestros espacios de trabajo, estudio y familia.
El 8M no es una fecha para flores ni felicitaciones. Es un día para recordar que la lucha por la igualdad sigue vigente y que cada acción cuenta.
Vanessa Cases, exconcejal y secretaria de La Casa del Pueblo de Pilar de la Horadada