Sobre la primera Global Progressive Mobilisation
Lo vivido este pasado fin de semana en Barcelona no es un acto de partido más. El carácter internacionalista de las ideas socialistas volvió al primer plano de la mano del PSOE, que reunió a los principales representantes y referentes de las organizaciones progresistas de un centenar de países de todo el mundo frente a la ola reaccionaria y autoritaria de la ultraderecha, su industria del odio y el abuso de los poderosos. O visto de otra manera, para conjurarse y recuperar el impulso de los socialdemócratas, abordando retos comunes y compartiendo una misma visión del mundo. Una alianza que va más allá de la Internacional Socialista y clama “no a la guerra”.
Aunque este encuentro también tiene su relevancia a nivel nacional, porque forma parte de la reacción de nuestro partido ante el escenario político actual, transformado por el auge de la extrema derecha y con una gran influencia en sectores de nuestra sociedad, especialmente los más jóvenes. Una respuesta socialdemócrata entre un Partido Popular perdido y ese “espacio a la izquierda del PSOE” que no se encuentra, para todos los que creen en un proyecto político de mayorías desde los valores de la igualdad, la libertad, el progreso, la paz y la justicia social en un momento de desencanto y malestar social por los fallos del sistema.
Lula da Silva lo expresó con claridad: “La democracia no es un destino, es una construcción cotidiana. No es solo votar: debe traducirse en mejoras concretas en la vida de la gente. Tenemos que sustituir el desaliento por el sueño, el odio por la esperanza. La movilización progresista global tiene una misión fundamental: recuperar la capacidad transformadora del progresismo y proyectar un futuro con justicia social, igualdad y democracia”. Como ese dedo que señala el camino cuando parecíamos desorientados, o al menos, acorralados por los adversarios. Y con la fuerza que le da su trayectoria política y vital. Nada de rendirse. Los socialistas tenemos una causa para seguir luchando cada día.
A partir de ahora, la vergüenza para ellos
Esta cumbre ha apelado al orgullo de lo que somos. En los últimos años, las personas de situadas en el centro-izquierdo del panorama político hemos sido insultados y ridiculizados para intentar laminar nuestro orgullo. Nos llaman “zurdos”, “progres” o “charos”. Nuestras políticas son la agenda “woke”. Ha llegado el momento de plantarse y que la vergüenza vuelva a la derecha, que la sientan los “fachas”. Por todo lo que han hecho en el pasado y lo que representan en el presente. Ser pacifista, ecologista o feminista, como ser de izquierdas, socialista o progresista es defender un mundo más justo. Y nadie nos puede hacer agachar la cabeza.
No está solo, sino que es el primero
El otro ha dejado a la derecha española en fuera de juego. Porque llevan mucho tiempo machacando la idea de que el presidente del gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, está solo, en nuestro país y en el plano internacional. Pero esta cumbre ha demostrado que no lo está, sino al contrario, lidera un bloque que se ha plantado frente a las injusticias, el imperialismo y los caprichos de Donald Trump y la derecha mundial. Fue el primero en decir “No a la guerra” y todos los demás fueron detrás. Mientras en España la derecha no se atreve y se muestra vasalla y servil. El panel de líderes progresistas de multitud de países ha certificado que el PSOE es un referente mundial.
El modelo de la derecha está agotado
“Hacen mucho ruido. Pero no gritan porque están ganando. Gritan porque saben que su tiempo se acaba”, dijo el presidente Sánchez. Otro de los focos estuvo sobre las políticas neoliberales de la derecha. Su sistema explotó en 2008 y sus políticas solo sirvieron para ahondar más en las desigualdades y los problemas sociales. El gobierno del Partido Socialista ha afrontado las crisis con otras políticas y España es un ejemplo de que hay otra manera de hacerlo, protegiendo a la ciudadanía, y con resultados muy diferentes a los de Trump o Milei. Aunque queden problemas por solucionar como la vivienda o seguir consolidando la estabilidad del empleo o la subida de los salarios. Lo cierto es que la derecha no tiene proyecto, no ofrece soluciones.
La convocatoria de esta cumbre ha sido un éxito, pero no nos será útil si nos quedamos en las fotos y no con el fondo. Es el momento de reaccionar. Es un llamamiento a la movilización e implicación de todos los que nos consideramos socialistas, socialdemócratas, de izquierdas o progresistas. Y esto empieza por reafirmar el compromiso como militantes y abrir el PSOE a todos y todas, que trascienda más allá de nuestras siglas y acoja a quienes comparten valores e ideas, también desde las agrupaciones locales. Para demostrar que somos esa alternativa humanista, que promueve la libertad, el progreso, la igualdad y la democracia con principios de justicia social, solidaridad y sostenibilidad. Adelante, juntos, ahora: progresistas del mundo, uníos.
Rubén Ferrándiz es militante del PSOE y portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Pilar de la Horadada
